Este día se realizó la presentación pública del informe final del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes para Honduras (GIEI), en un acto de alta relevancia histórica y política para el país, en el marco del esclarecimiento del asesinato de la defensora de derechos humanos y líder indígena lenca Berta Cáceres.
El evento contó con la participación de integrantes del GIEI, así como de Berta Zúñiga Cáceres, coordinadora general del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH); Cindy Larissa Rodríguez, subsecretaria de Estado en los despachos de Relaciones Exteriores; Longino Becerra, secretario de Estado en el Despacho de Derechos Humanos; Tomás Emilio Andrade, subprocurador general de la República; y Víctor Carrasco, subdirector general de la Fiscalía.
La entrega pública del informe del GIEI constituye un acto de responsabilidad institucional del Estado hondureño frente a una deuda histórica con la justicia, la memoria y los derechos humanos. Más allá de la presentación de un documento técnico, este momento representa un reconocimiento de la necesidad de avanzar en el esclarecimiento pleno de los hechos y en la determinación de responsabilidades en uno de los crímenes más emblemáticos contra defensores de derechos humanos en Honduras.
Para la familia de Berta Cáceres, el informe significa un paso relevante en su persistente y legítima búsqueda de verdad, justicia y reparación, así como el reconocimiento del derecho de las víctimas a conocer las circunstancias que rodearon el asesinato de una mujer cuya vida estuvo dedicada a la defensa del territorio, los bienes comunes y los derechos de los pueblos indígenas.
Asimismo, para el pueblo Lenca, al que Berta Cáceres perteneció y por el cual luchó incansablemente, este proceso reafirma la dignidad de su resistencia histórica y la legitimidad de sus demandas. El esclarecimiento del crimen está estrechamente vinculado al reconocimiento y respeto de los derechos colectivos de los pueblos indígenas y a la obligación del Estado de garantizar su protección y participación efectiva.
Desde la perspectiva institucional, la presentación del informe implica asumir con seriedad los hallazgos y recomendaciones del GIEI, y reafirma el compromiso del Estado de Honduras con el fortalecimiento de las instituciones de justicia, la lucha contra la impunidad y la construcción de garantías de no repetición. La cooperación con el GIEI refleja la voluntad de avanzar hacia un Estado que reconoce sus responsabilidades y coloca los derechos humanos en el centro de su actuación.
El informe no cierra una herida aún abierta, pero abre un camino indispensable hacia la verdad, la justicia y la memoria, que exige decisiones firmes, acciones concretas y un diálogo permanente con las víctimas, los pueblos indígenas y la sociedad hondureña, como base para construir una Honduras más justa y democrática.




